rebenque

Sunday, October 15, 2006

 

Calma

El autor escribió un diálogo. Lo miró unos minutos y pensó en la pertinencia. ¿Quién dijo que el trabajo de escritor era el más libre? De seguro un pendejo romántico. Escribir es la cosa más esclavizada que existe. La garantía de poder hacerlo a la hora que sea es un consuelo de idiotas. El lenguaje es ya corsé muy apretado, dijo el autor mientras veía por la ventana una niña lamiendo una paleta roja con un globo en la otra mano. La niña miró hacia la ventana. Su mamá la jaló para atravesar la calle. La niña miraba hacia atrás sin dejar de verlo y soltó el globo para decir adiós. No lloró.

Se llevó las manos al pecho. Imaginó usar un corsé. Pensó en Yukio Mishima vestido como una mujer, con los músculos desbordándose por los tirantes del vestido y la mirada de ojos brillantes. Arrancó unas páginas de la sección blanca y comenzó a marcar los nombres de algunas mujeres. Sólo pudo hablar con dos. Las demás o no estaban o no comprendían el motivo de la llamada. "Hablo porque quería platicar con alguien y usted está en la sección blanca". Las dos mujeres resultaron ser muy muy jóvenes. Les parecía divertido perder su tiempo de esa manera. No hablaron de sexo. A una le gustaban las flores y a la otra las noches lluviosas. Las flores porque hay mucho colores y no todas son bonitas. Las noches lluviosas porque daban ganas de pasarlas con alguien. Pasaron cuatro horas. Talvez sea hora de trabajar, se dijo el autor, antes de que comience el mal humor. O tal vez debería coger un rato. Pero estaba desempleado y no sabía dónde estaba su mujer. ¿Qué haces cuando hay tiempo? Quemarlo como gas natural.

Comments:
Excelente, una nueva manera de conocer mujeres. Lo haré ahora.
 
no jodas, pobre cabron, tenle un poco de misericordia
 
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