Pude haber rpasado horas pensando en una hoja en blanco. No entiendo El zen, me dije con las luces apagadas y los pies en seiza. Me arden los talones y no soporto el pensamiento de tus lenguetadas de mujer torpe. No tenemos que esperar el día en que nos caiga de algún libro o película una forma segura del orden y del hilo conductor. Los pies y las manos se podrán encargar de eso. Tu mente en blanco. Un barazo en el hombro izquierdo. Pero no hay nadie aquí para cuidar mi sasen, no tengo instructor ni guía. en los cursos de verano del zen debí haber tenido la certeza de querer abandonar todo a la menor provocación. No pienses en nada. 1, 1, 2, 2, 3, 3, 4, 4, 5, 5, 6, 6, 7, 7, 8, 8, 9, 9, 10, 10. Inhala exhala. Un auto se estrella. En la carretera hay pocos autos nuevos volcados. Los autos viejos en las curvas no pueden ser menos que un gran recordatorio. Tienes que ver menos que tus mentiras. No pienses en nada. Respira. Atento a las exhalaciones. El aire contenido explota en los pulmones.
Qué mierda estás pensando, me dijo el tercero. Nada, estoy recordando la ciudad, dije yo. No recuerdes nada, dijo el cuarto o el quinto. No.