Inicié este blog porque tenía que trabajar y no tenía ganas de hacerlo. La gran parte de las cosas que hago comienzan así, sin querer hacer lo que tengo que hacer. Si todo mundo hiciera lo que tiene que hacer, este mundo sería más aburrido que la plancha con que describían los surrealistas el amor. Más aún, si todo mundo escribiera lo primero que le viniera a la cabeza, el mundo terminaría por parecerse a una plasta de máquinas derretidas por la ráfaga de un impulso pusilánime.
Para crear este blog apunté a tres palabras del diccionario y di con esta,
rebenque. (Del fr.
raban, cabo que afirma la vela a la verga). m. Látigo de cuero o cáñamo embreado, con el cual se castigaba a los galeotes. // 2.
Mar. Cuerda o cabo cortos. // 3.
Am. Mer. Látigo recio de ginete.
Y como nadie va a leer esto, me propongo realizar mi disciplinada estrategia de escritura automática, la cual consiste no en las mamadas surrealistas que tanto nos entretiene de vez en cuando, sino a no eliminar más de dos palabras continuas mientras se tecléa, es decir, escribir sin pensárselo mucho y ver qué pasa. Lo que supongo traerá la ventaja de ver cuáles son mis vicios, o de dónde obtengo fuerzas para eliminarlos, o algo así, aunque la redacción tenga errores.
Pues bien. Salud.